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Mi Página de Metodología de la Investigación
I. Concepto de Comprensión:
Capacidad o facultad para entender. Benevolencia tolerancia. Abarcar tener dentro. Captar entender. Aceptar tolerar .
II. Concepto de Objeto de Estudio:
El contenido material o los fines de alguna ciencia o de cierta materia, que centra en determinado momento nuestra atención de la conciencia de manera afectiva o intelectual y que existe al margen de dicha conciencia .
III. Objeto de Estudio de la Administración:
La administración en el sentido humano y social, tiene como objeto material de estudio la dirección de todos los grupos humanos. La actividad consiste en encauzar a varias personas hacia ciertos objetivos o metas. Los sujetos de la administración son los dirigentes. La administración tiene un ángulo específico, un criterio especial -objeto formal sui generis- para referirse a la actividad directora. Este ángulo es "la eficacia". La administración estudia y considera a la dirección social, pero procurando siempre, invariablemente que sea una dirección eficaz en el más alto grado posible. La eficacia de la dirección social .
El objeto sobre el que recae la administración es la sociedad o sea "la unión moral de hombres que en forma sistemática coordinan sus medios para lograr un bien común". La administración se da necesariamente en "un organismo social" .
IV. Objeto de Estudio de la Contaduría:
La contaduría tiene por objeto de estudio el análisis de la teoría, técnicas de contabilidad e información financiera, por medio del registro y clasificación de la información de las operaciones de una organización con el fin de proporcionarla a los ejecutivos para la toma de decisiones y conocer del estado financiero que guarda la misma.
V. Resúmen de la Introducción al libro: "Por qué no tenemos ciencia":
El libro de Marcelino Cereijido es el resultado de haber opinado:
"En Latinoamérica ya tenemos investigación, el próximo paso sería desarrollar la ciencia.
Tal afirmación, provocó tres reacciones por demás paradójicas como a continuación se reseñan:
1. Algunos Investigadores de diversos países comenzaron espontáneamente a suministrarme material bibliográfico y datos estadísticos relacionados con mi punto de vista, como si esoeraran que los usara para construir un alegato , una causa.
2. Algunos otros, manifestaron estar de acuerdo con el argumento, pero lamentaron el que lo hubiera planteado.
3. Finalmente, surgieron investigadores que, si bien estaban profundamente disgustados, no pudieron demostrar la verdadera causa de su enojo, y acabaron adjudicándoselo a a que yo se había equivocado en una cita de Descartes, en donde también criticaron el menosprecio hacia los mayas o los incas.
Estas reacciones lo llevaron a sospechar que no había dicho algo ni tan obvio ni tan errado.
Es por ello que el autor en sucesivas presentaciones, se encargó de pulir su pasado exabrupto, incluyendo referencias bibliográficas que reemplazaran sus opiniones por datos más tangibles, que finalmente, lo llevaron a empecinarse en el argumento.
Esta necedad del autor, lo llevó a realizar el libro, que es parte analítica del presente curso, para acceder a la Maestría en Administración.
En Latinoamérica, señala el autor, que no hay investigador que no haya experimentado conflicto, cuando va hacia el laboratorio y el Consejo de Investigaciones del país en que vive, demora la compra de alguna innovación tecnológica de varios miles de dólares. Y mientras el investigador piensa en ello, le asaltan en el semáforo al ir transitando en su auto, sub-empleados, limpiaparabrisas, vendedores de chicle, etc.
Por ello los investigadores latinoamericanos participan en comisiones, mesas redondas, escriben artículos periodísticos, opinan, y hasta no es raro, que por esta actividad, se tornen molestos para el gobierno en turno.
Es entonces cuando los investigadores encuentran prudente emigrar al primer mundo.
Sin embargo, ante tal realidad, es cuando el autor insiste y afirma:
"En Latinoamérica ya tenemos investigación, el próximo paso sería desarrollar la ciencia.
A continuación analizaremos lo paradójico de tal afirmación del autor, quien dice:
1. En principio, año tras año, algún funcionario nos encomienda que "formemos recursos humanos" .
2. Las estadísticas de la UNESCO, informan que entre 1961-1983 emigraron de América latina a Estados Unidos, Canadá e Inglaterra 700 mil profesionistas de alta calificación .
4. En México “Ya empieza a sentirse una fuerte disparidad entre la oferta y la demanda de los científicos”. Las instituciones gubernamentales recomiendan a los investigadores que generen resultados aplicables en el corto plazo, y a los empresarios que conecten su producción con la ciencia y la tecnología. Pero dicha conexión no se establece, nuestros países gastan muchísimo más en patentes que en el desarrollo de su ciencia.
A este respecto el autor relata los siguientes comentarios:
1. “Nuestras empresas no tienen el tamaño suficiente como para costear la investigación”.
2. “Las industrias petroleras estatales manejaron grandes capitales pero no dejaron ninguna tecnología".
3. ”La mayor parte del presupuesto de los institutos de investigación de esas empresas estatales se va en burocracia”.
4. “Es que mi empresa no necesita nada de los investigadores locales, pues en el mercado internacional de patentes consigo más de lo que necesito”.
5. “En Latinoamérica no hay empresarios, sino fabricantes y vendedores”.
En el fondo el hecho de que no nos apoyemos en la ciencia, pero que así y todo apoyemos a la ciencia, ¿Porque nuestros expertos tratan luego de resolver todo el plano de lo económico, cuando no puramente monetarista?.
La revolución de mayo (comienzo de la independencia de argentina) fue lograda por los sobrinos de los curas, porque recibían obras de enciclopedistas franceses que les llegaban de contrabando, escondidas en valijas dirigidas a sus tíos y burlando las barreras inquisitoriales.
Los países del primer mundo ensamblaron un aparato científico-técnico-productivo y hoy son los que eligen, deciden, inventan, tienen, dominan, dictan nuestras modas, viven de los intereses del dinero que les debemos, nos invaden con sus propagandas comerciales y nos sojuzgan con sus ejércitos si no les gusta cómo nos comportamos o qué mandatario elegimos. Imposible combinar teocracia con tecnocracia.
Latinoamérica produce investigadores excelentes, que publican en las mejores revistas internacionales, forman parte de los planteles profesorales de las mejores universidades del mundo y obtienen todo tipo de distinciones, incluido el famoso Premio Nobel. En cambio no tenemos ciencia, porque ésta depende en forma crucial de que al menos una parte suficientemente poderosa de la sociedad tenga una visión del mundo compatible con ella que, lamentablemente, nuestra sociedad no ha desarrollado, pues mientras en el primer mundo la cultura occidental pasabas por un Renacimiento, una Reforma, una Ilustración, una revolución científica y una revolución industrial, la nuestra padecía una contrareforma.
Si concebimos la “Ciencia” como “conocimiento”, nuestra afirmación de que sólo la cultura occidental ha desarrollado una ciencia suena ofensiva. Lo que caracteriza a la ciencia a que nos referiremos en este libro no es qué sabe, sino cómo lo sabe.
Los textos de historia que recomendamos comúnmente suelen ser una larga enumeración cronológica de logros de la ciencia, matizada con los nombres de los grandes sabios que los hicieron posibles y los progresos de la filosofía que enmarcaron y vertebraron los descubrimientos: el empirismo, el idealismo, el determinismo, la dialéctica, no son el producto principal de la ciencia. El producto principal de la ciencia es su propia forma de conocer el mundo, es lo que los científicos y sus sociedades consiguieron hacer con ellos mismos. “han aprendido a aprender”.
Resulta entonces necesario comenzar el análisis desde mucho más atrás que del producto interno bruto del último ejercicio. Incluso hay muchos logros que se atribuyen “al intelecto”, que tienen en realidad un largo pasado biológico y que es necesario traer a colación para entender ciertas características de la ciencia.
VI. Resúmen del Capítulo I: Fundamentos biológicos de la ciencia
Hay una tremenda resistencia a aceptar que la conducta humana y en particular la ciencia puedan tener un pasado y un origen biológico; hoy los biólogos parten de la base de que el pensamiento no puede dejar de depender de y estar condicionado por la fisiología de la estructura que piensa: el organismo humano. Hay conocimientos que solemos atribuir a la cultura y que son en realidad innatos.
A pesar de que el hombre primitivo se paseaba con un cerebro tan avanzado como el que tiene un científico Premio Nobel de hoy en día, no sólo no tenía ciencia, sino que ni siquiera tenía conciencia. “pues el tamaño, la anatomía y la fisiología del cerebro son resultados de la evolución biológica, en cambio, la ciencia es un producto de la cultura”.
La ciencia será un producto de la cultura, pero la cultura es un producto del ser humano, que es a su vez un producto de la evolución biológica.
En el capítulo que se analiza, el autor se propone, “explicar al explicador”, es decir, dar cuenta de cómo y por qué aparecieron seres humanos con un cerebro que tiene la capacidad de dar explicaciones, y de explicar incluso la naturaleza de esas explicaciones.
A. Un poco de cronología
La edad del universo se ubica desde hace unos 10 mil millones de años. La Tierra apareció hace unos 5 mil millones de años. Las primeras células surgieron hace unos 3,500 millones y hace 1,500 algunas de ellas se unieron, entraron en una suerte de simbiosis y generaron las células eucariotas (que tienen núcleo como las nuestras). Estas células, al reunir las propiedades de las diversas procariotas que la componían, constituyeron un enorme salto de complejidad organizativa. Las células eucariotas formaron a su vez sus propias “federaciones” y constituyeron los multicelulares.
Entre los seres así generados, aparecieron hace 200 millones de años los primeros mamíferos. Bichitos tan pequeños y asustadizos que sólo se atrevían a deambular al amparo de la noche por temor a los dinosaurios, hasta que hace unos 65 millones de años, un repentino asteroidazo diezmó a estos titanes, y los mamíferos progresaron. Hace unos 12 millones de años, entre estos mamíferos aparecieron los primeros homínidos, y que las lineas evolutivas de los humanos y de los chimpancés (nuestro pariente animal más cercano) empezaron a divergir hace unos 6 a 8 millones de años.
Hace unos 5 millones de años algunos de estos homínidos empezaron a caminar erguidos sobre sus patas, y hace a penas algunos 0.003 millones de años, unos homínidos que hablaban griego se pusieron a desarrollar la ética, la lógica, la matemática, y otras disciplinas que se fueron transformando en nuestra ciencia.
Hace a penas 3 siglos el homínido produjo lo que en capítulos siguientes llamaremos la revolución científica moderna. La asociación entre unidades y el intercambio que se establece entre ellas producen generalmente un salto evolutivo.
El antropólogo holandés Louis Bolk desarrolló la teoría de la fetalización, de acuerdo con la cual el hombre resulta de un mono que no llegó a la madurez , sino que nació cuando todavía era feto y sus órganos conservaban “plasticidad”, es decir, que por no estar acabados, fueron susceptibles de ser moldeados por la crianza.
B. La evolución de los humanos
Entendemos que el cerebro no alcanzó su estructura y organización actual porque el hacer ciencia le diera alguna ventaja. Por su puesto, leer, escribir y hacer ciencia otorgan ventajas, pero no fueron estas ventajas las que produjeron el cerebro que el científico actual necesita para formular teoremas de topología matemática o descifrar la escritura maya.
C. El cerebro
“Cerebro”, “pensamiento”, “razón”, “inteligencia”; son conceptos que asociamos.
El cerebro recibe información y “se entera” de que un órgano necesita más sangre y siente que nos pone a temblar, transpirar, dormir.
Tiene bajo su control los sistemas endócrino, circulatorio, muscular, inmunitario y “sabe” si los alimentos ya han sido procesados en el estómago.
El cerebro no está diseñado para captar por sí solo estas situaciones, sino que todo el organismo participa integradamente. La información captada periféricamente le llega prefiltrada, sistematizada y adaptada. El “conocimiento” comienza a gestarse antes de que la información arribe a las estructuras del cerebro, además el cerebro tiene a su cargo la conducta externa del animal.
D. La realidad de ahí-fuera
Captar la realidad no es sinónimo de entenderla.
Es común que quien recibe una información insólita, mire atentamente a su interlocutor para descubrir señales adicionales, para descifrar las emociones asociadas, o pone cara de descrédito para que el otro entienda que debe proporcionar más datos. Si bien las emociones suelen responder a situaciones más vitales y primitivas, son hasta cierto punto influibles por la voluntad.
Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, opinaba que había que usar las emociones con inteligencia, y aprovechar una para mejorar la otra.
En primer lugar los mamíferos comenzaron a desarrollar su gran cerebro para adaptarse a las necesidades de una pequeña criatura que debía sobrevivir en las periferias y las noches de un mundo dominado por los dinosaurios.
En segundo lugar, la banana que cuelga inmóvil de una planta no tiene estrategias de fuga, no se escapa, es fácil de atrapar; en cambio un conejo corre, elude, se refugia, no se coge así como así, por eso los carnívoros necesitan un cerebro mayor que el de los herbívoros. Cuando el homínido se hace cazador, su cerebro acelera su crecimiento, pero cuando luego se convierte en agricultor parece reducirse.
En tercer lugar, el aumento en el tamaño del cerebro se debió también a una adaptación a la vida en sociedad. Hemos sido seleccionados evolutivamente “para” leer las mentes de los demás y simpatizar, para curarnos usando el cerebro del médico, aprender aprovechando el cerebro del maestro, y así entender historia, viajar y servirnos de una cámara fotográfica aprovechando el conocimiento de mucha otra gente".
A esto se le suma la fetalización y la plasticidad que permiten que los últimos toques en el “cableado” del cerebro se den en los primeros años de vida.
La habilidad del cerebro para crearse a sí mismo tiene límites. “ventanas de oportunidad” durante el desarrollo del cerebro. Así, Tortsen Wiesel y David Hubel encontraron que cuando le cerraban un ojo a los gatitos recién nacidos, las conexiones neuronales en la corteza visual del cerebro (“cableado”) se establecían de una manera distinta de la normal, y que ese ojo resultaba ciego para siempre. Sucede algo análogo con las reacciones emocionales: cuando las emociones infantiles son sistemáticamente respondidas con indiferencia, o se les reprime, las conductas se vuelven confusas y no se asientan (Goleman, 1995; Deacon, 1997). El tercer mundo comienza a engendrarse en el cerebro de una criatura que duerme colgada en el rebozo de una limosnera en un semáforo citadino, porque se “cablea subdesarrolladamente”.
E. Símbolos y lenguaje
El cerebro no maneja en su interior los objetos de la realidad, damos por supuesto que lo que combina son símbolos. Von Bertalanffy (1971), el hombre vive en un mundo simbólico del lenguaje, pensamiento, entidades sociales, dinero, ciencia, religión, arte; el mundo objetivo que lo rodea, desde las trivialidades que tiene a su alrededor hasta los libros, los automóviles, las ciudades y las bombas, son una materialización de actividades simbólicas. Un mecanismo de objetificación luego los símbolos se pueden desacoplar de esa realidad en diversos grados, para ser elaborados mentalmente (Campbell, 1980). Ernst Cassirer propone que el definir al hombre como animal racional debería definirlo como animal simbólico. Gastón Bachelard opina que antes del símbolo puede haber empiria, pero no ciencia. Con los símbolos se pueden organizar sistemas enlazados según ciertas reglas y pensar. La mente tiene una capacidad simplificadora, que tiende a reducir la multiplicidad a una “situación” única. Asocia cotorras, zorzales, cuervos y águilas para generar la categoría de “aves”, las moscas, mosquitos, avispas y abejas para generar el de “insectos”, luego une esos conjuntos para ir forjando categorías más abarcadoras, como “animales”, “seres vivos”.
Estas regularidades sistematizadoras las llama “leyes”.
La habilidad de formar conceptos y manipularlos evolucionó porque pensar nos permite sobrevivir. Solamente una pequeñísima cantidad de los “cálculos” cerebrales son conscientes; se complica aún con los componentes emocionales del pensar.
El mono vervet de África oriental tiene tres llamados distintos para indicar la presencia de víboras, águilas o leopardos. Otros prefieren el no avisar y sacar ventaja. La naturaleza de la emisión y recepción esta plasmada por la crianza y las emociones asociadas.
Los esclavos provenientes de diferentes culturas y forzados a convivir improvisan un sistema muy crudo de comunicación que se denomina “champurrado” (pidgin). Pero, los hijos de esos esclavos, expuestos a un “champurrado” antes de los dos años, expanden el protolenguaje paterno a otro más avanzado que suele denominarse “criollo”. La capacidad para la sintaxis del homo sapiens apareció, hace más de 100 mil años.
La gramática es un conjunto de restricciones que parece actuar como un dispositivo anti-caos, y mantiene la regularidad y la legalidad de las frases. Margaret A. Boden (1990), señala que la mente creativa no sólo trabaja con estas restricciones, sino que en la realidad las necesita, lejos de ser la antítesis de la creatividad, las restricciones del pensamiento lo hacen posible. Luego ese lenguaje con los aspectos emocionales correspondientes, mantiene una conexión interna con el pensamiento y las actividades humanas (Deacon, 1997).
F. Curiosidad
Los mamíferos son muy exploradores, los más jóvenes, necesitan ir a recoger información sobre la realidad en que luego deberán vivir, sobrevivir, hacerse un lugar y reproducirse. La curiosidad infantil se fortifica y extiende hasta los años maduros, y con los investigadores se instrumenta de una manera sistemática y se profesionaliza. La información recogida no se reduce a la captada conscientemente ni mucho menos a la medible cuantitativamente, sino que incluye datos surgidos de olores, tibiezas, humedades, sabores que se incorporan sin previa explicación, que son provocados por feromonas y coscorrones y, por supuesto, la que surge de las emociones asociadas. Las formas de explorar y experimentar que forman parte esencial del investigar y hacer ciencia son las de pintar, esculpir, dibujar, hacer música, cantar, bailar, jugar, practicar deportes, escribir literatura y bromear.
Los modelos de la realidad en su primera etapa se modela a sí mismo y al entorno; una segunda etapa, aprende a entender los modelos ajenos; y una tercera etapa en la que es capaz de engañar, es decir, saber qué señales debe emitir para que el otro se forje y es el modelo que a uno le conviene. La habilidad de engañar y de autoengañarse se adquiere a los cuatro años de edad. En una investigación los adolecentes mienten en un 46% con sus madres y en un 77% con extraños. Tenemos el ejemplo de Charles Darwin que en la escuela era muy dado a inventar historias falsas “para causar admiración”.
G. El "sentido" temporal
La mente parece enhebrar sus esquemas en una trama formada por dos “sentidos” capitales: el espacial y el temporal. Angelus Silesius afirmaba “Tu mismo haces el tiempo; tu reloj son tus sentidos”. Se refería que uno ve llegar la noche, madurar los naranjos, crecer a sus hijos, morir a sus abuelos, y entiende esos procesos en función del tiempo. El sentido temporal no es más que una metáfora cómoda pues. Ignoramos cuáles son las señales y los receptores del “sentido temporal” que brinda una trama sistematizadora para los aportes afirmativos de los sentidos, que son de naturaleza distinta.
Beethoven ya era sordo cuando compuso sus últimas sinfonías y Borges era ciego cuando escribió sus últimos poemas. En cambio, si en lugar de haber perdido el sentido de la audición y de la vista, hubieran perdido el “sentido del tiempo”, se les hubiera desorganizado la mente.
Para entender porque se ha seleccionado un organismo –el humano- con un “sentido temporal” tan crucial, resulta útil remontarse a los orígenes del hombre, cuando los cambios climáticos ralean los bosques y obligan a los primeros homínidos a competir en la pradera con antiguos cazadores (leones, lobos, hienas) y herbívoros (cebras, rinocerontes, cabras) dotados a lo largo de millones de años con garras, colmillos, cuernos y aparatos digestivos que superan ampliamente la capacidad física humana. Pero los homínidos tienen un mejor “sentido temporal”, que les permite observar cadenas causales y una memoria colosal para retenerlas y hacer con ellas modelos dinámicos de la realidad, “saber de antemano”.
La facultad de construir modelos dinámicos permite evaluar mentalmente escenarios probables, contingencias previsibles, comparar estrategias, imaginar cual sería su desempeño en la realidad. Los experimentos mentales resultan por supuesto, mucho más económicos e inofensivos. De modo que se selecciona el organismo que tenga el sentido temporal más desarrollado y sea capaz de perfeccionar modelos dinámicos de la realidad.
El cerebro incluye la variable tiempo y los hace dinámicos, pero además puede adaptar las escalas reales de los fenómenos a escalas mentales, y así es capaz de explicar en una hora de clase fenómenos tan largos como la evolución del universo, o tan cortos como la fosforilación de la glucosa, ya en el siglo XVII Samuel Butler opinaba que los organismos son seres “resolvedores de problemas”.
Dewey (1910) sugirió que el aparato cognoscitivo humano ha sido producido durante la evolución como cualquier otra función decisival para la sobrevivencia. La previsión es en sí un acto de adaptación al futuro.
No es que el organismo y su cerebro se adapten a un medio imperturbable y estático, pues uno y otro están en constante modelación mutua, o evolucionan.
Así como hay escuelas filosóficas que aceptan que ahí-fuera hay una realidad en la que vivimos y actuamos, también hubo escuelas subjetivistas, que aceptaron la posibilidad de que eso que vemos ahí-fuera sea sólo un producto de nuestra imaginación semejante al estar soñando.
Mario Bunge (1993) opina que si alguna vez hubo animales subjetivistas, se murieron muy jóvenes por exponerse a un mundo que negaban, o sobrevivieron contrantándose como profesores de filosofía.
H. Conciencia
La conciencia, punto de partida de casi todas las filosofías, es una recién llegada a la escena evolutiva (Reber, 1993). No existe una clara frontera entre las funciones corporales, entre la mente consciente y la inconsciente.
René Descartes en noviembre de 1619 tuvo tres sueños, que lo forzaron ha hacerse la promesa de entregarse a una vida de estudios. Son también famosas las experiencias de August Friedrich Kekulé a quien un primer sueño, en que los monos formaban una cadena, lo llevó a proponer que en ciertos átomos de carbono podrían ligarse entre ellos y con otros elementos formando cadenas. Un segundo sueño, en la que una serpiente se mordía la cola, condujo al científico a proponer una estructura cíclica para el benceno, con los seis átomos de carbono cerrándose en un anillo.
Otto Loewi descubrió la transmisión humoral de los impulsos nerviosos por sustancias químicas guiándose por una serie de sueños complementarios que indican que el inconsciente del sabio no sólo tuvo una ocurrencia, sino que la fue elaborando solapadoramente en dicho nivel a lo largo de muchos años.
I. Religión
Hace ya 60 mil años, en Shanidar, Irak, individuos Neanderthal decoraron una tumba con siete especies distintas de flores, y según el antropólogo Anthony F. C. Wallece, la humanidad lleva producidas alrededor de 100 mil religiones. “Parece que los hombres prefieren creer que saber”, comenta Wilson (1978) pero la ciencia todavía no se ha formado una opinión clara de por qué un organismo biológico genera religiones con tanta regularidad.
Sigmund Freud (1959) postulaba que la indefensión (Hilflosigkeit) hace depender al ser humano de otro ser humano que lo proteja, generalmente la madre. F. Blanck-Cereijido ve que esta respuesta positiva de los otros luego se concatena con los hábitos culturales que se encausan como religión. A su vez esta religión reafirma y satisface la necesidad de protección proporcionada por un ser que se concibe omnipotente.
Puesto que en la búsqueda de explicaciones participan razones y emociones, así como procesos conscientes e inconscientes cuando enfrentamos un problema convocamos todas nuestras facultades para resolverlo, “nos concentramos” .
Contrariamente a la religión, la filosofía y la ciencia, desde Jenófanes de Colofón, 500 años antes de Cristo hasta los filósofos contemporáneos como Feuerbach y Marx, opinan que no fueron los dioses quienes crearon a los hombres, sino justamente al revés. En cuanto el conocimiento otorgó una ventaja y la sociedad coordinada superó el esfuerzo individual, el viejo sistema en el que un mono tirano exige obediencia incuestionable fue siendo abandonado, pues la suma de cerebros del grupo superaba al suyo, un primer aflojamiento del principio de autoridad dejó insatisfecha la necesidad de una figura todopoderosa que pueda unir el grupo bajo control. Según Desmond Morris (1967), el vació se lleno con la invención de un dios.
Tratar de descubrir una causa para cada efecto lo enfrenta ahora a la necesidad de encontrar causas realmente fabulosas. En este momento cuando han de haber surgido los modelos explicativos sagrados. El mito mantiene un sentido de perplejidad, de gratitud, en vez de miedo en relación al misterio del universo y al misterio de la propia existencia. Hasta el advenimiento de la escritura, la única memoria radicaba en el cerebro de los viejos que narraban esos mitos, que pueden difuminarse en leyenda épica, en balada o en novela, o también sobrevivir bajo la forma disminuida de superstición, de costumbres de nostalgias. Pero el mito debe diferenciarse de la leyenda que trata de actos de seres divinos mientras que la segunda es una historia de hombres.
De modo que la religión parece tener al menos cuatro momentos.
1 Una sensación cuasi-biológica de que hay algo más, de que quedan cabos sueltos por captar que son fuentes potenciales de inseguridad.
2 Un estado mitológico, en que si bien tampoco se entiende, por lo menos se tiene un cuadro conceptual que lo acota, nos apacigua y nos da sentido a nuestras vidas: la sociedad sobre todas las personas mayores y los sacerdotes “saben y pueden”.
3 Una serie de ritos y comportamientos que nos da una pertenencia y una capacidad de pactar e influir, una magia. Los mayores “saben” qué hay que hacer, nos premian si cumplimos y nos castigan si desobedecemos.
4 Finalmente ese “saber” se institucionaliza, otorga suficiente poder como para imponer normas, aún en el caso de que a estas alturas algunos miembros de la comunidad carezcan de sentimiento místico, desconozcan los mitos, no crean en la magia y comiencen a exigir evidencias.
Muchas de las propiedades que le atribuimos a la cultura han ido apareciendo durante la evolución biológica porque fueron permitiendo que los organismos vivan hasta el día siguiente.
La simbiosis, la asociación, la comunicación y cooperación no son menos poderosas que la competencia. La asociación transforma a las unidades, los hombres no serían tales si no formaran parte de una sociedad.
Los seres humanos hacen sociedades y las sociedades hacen seres humanos, trae aparejada la necesidad de que las unidades se intercomuniquen, se inhiban de llevar a cabo ciertos programas de su desarrollo y promuevan ciertos otros.
La comunicación en las sociedades humanas depende además de otras señales del lenguaje hablado. La evolución “elige” al organismo que puede elegir, para que puedan valorar distintas alternativas y escoger estrategias.
Una de sus cualidades consiste no tener que experimentar con la realidad entre sí sino con modelo mentales dinámicos que resultan menos riesgosos. El organismo que puede valuar más modelos verosímiles por unidad de tiempo, puede abarcar más futuro y tiene más posibilidades de sobrevivir y legar sus genes. El mito, la religión y la ciencia brindan modelos coherentes. Su propia supervivencia depende de su plausibilidad, de su eficiencia. |
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